Un día en Riomaggiore


Después
 de 90 minutos en tren desde la estación de Génova, llegamos a Riomaggiore.  

Riomaggiore es uno de los 5 pueblos costeros en la zona de la Liguria en el noroeste de Italia que forman CinqueTerre. 

Elegimos Riomaggiore y no otro de los 4 pueblos no sabemos bien porque, habrá sido porque nos gustó el nombre, por las fotos que vimos antes de salir o vaya a saber por qué. Ya desde el tren veníamos con una sonrisa el paisaje que nos íbamos encontrando. El tren que nos habíamos tomado iba parando en cada uno de los pueblos chiquitos que hay en el camino, y la verdad me re veía viviendo en uno de estos pueblos a orillas del mar, aunque después termino extrañando vivir en las grandes ciudades. 

La zona es famosa por sus paisajes. Los pueblos están construidos en la ladera de las montañas, por lo que tienen una vista espectacular del mar, sus casas pintadas con unos colores espectaculares y en época de verano debe ser una locura de gente. Los quesos y los vinos de la región son muy famosos, debido a las condiciones en que son elaborados. 


Para llegar a la costa desde la estación de trenes, hay que empezar a caminar primero para arriba, después para abajo, de nuevo para arriba, meterse por una escalera muy angosta, de nuevo para arriba y finalmente par abajo. 

Nosotros al ir en invierno no logramos aprovechar al máximo todo lo que ofrece la ciudad, aunque por un lado estuvo bueno que al no haber tantos turistas pudimos hacer lo que quisimos sin que nadie moleste. 

Prácticamente no encontramos ningún negocio abierto, lugares para comer casi ninguno, lo mismo con las hosterías, la gran mayoría por no decir todas cerradas. Por suerte habíamos previsto esta situación y antes de irnos de Génovahabíamos pasado por el supermercado para comprar un poco de pan y fiambre y hacer los sándwiches salvadores. 

La mañana y la tarde la aprovechamos para explorar el pueblo, caminar entre las piedras, sacar fotos y disfrutar de la brisa del mar que tan bien hace siempre. 



Imaginamos que esta región y estos pueblos en época de verano deben ser una locura, ni que hablar de los precios del hospedaje y para sentarse a comer. 

A eso de las 4 de la tarde ya estábamos de nuevo en la estación de trenes para tomarnos el tren de nuevo a Génova, ya que allá nos estaba esperando el famoso apericena que habíamos descubierto y no queríamos dejar pasar. 

En resumen, para disfrutar de un día de tranquilidad, sin turistas, con sol y en invierno nada mejor que viajar un poco en tren y pasar el día en Riomaggiore. 

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