Tokio, ciudad de miles de estímulos.


Finalmente llegamos a nuestra 
última ciudad, Tokio. 

No era mi primera vez en la ciudad, ya había estado el año anterior cuando fui a ver a River, y desde ese momento le estuve llenando la cabeza creo que casi todos los días a Maru para que volvamos a Tokio y finamente pudimos hacerlo. 

Desde Osaka de nuevo, nos tomamos el tren bala y llegamos a Tokio. Desde un primer momento, la ciudad nos llenó de estímulos. A diferencia de otras ciudades japonesas, en Tokio, si se puede sentir que es una gran ciudad, en la que los ruidos, sonidos, imágenes están por todos lados. Si empezàs a caminar por la calle no te va a alcanzar la cabeza para darte vuelta y ver todos los estímulos que se te presentan. 


Desde los postes de luz en la calle, donde tenès anotado los horarios en que pasa el camión de la basura con los 6 tipos distintos de reciclables que tenès, hasta las máquinas de bebidas y comida en la calle que son un planeta aparte. 

Lo lindo y bueno que tiene la ciudad, es que, a ser tan grande, están bien marcados los distintos barrios y especialidades de cada uno. 


Por un lado, tenés la parte histórica, con los templos de miles de años en el medio de la ciudad. Un día estábamos recorriendo uno de los templos y se nos acercaron un grupo de chicos de colegio para completar una encuesta y no fue una sola, sino que estuvimos casi 30 minutos completando y firmando autógrafos como si fuéramos conocidos. 

En otra parte de la ciudad, está el barrio dedicado a la tecnología, donde si sos fanático como nosotros, te podés volver loco y pasar horas y horas recorriendo los locales. Los más grandes tienen casi 6 pisos de productos que nunca te imaginaste que podías llegar a encontrar. El más genial que vimos y que queríamos traernos era el inodoro inteligente que habla, que tiene música y hasta te calienta el asiento para cuando lo tenés que usar en invierno. 


Los fines de semana, en uno de los tantos parques de la ciudad, se junta un grupo de japoneses amantes del rock de los años 60. Muchos de ellos están personificados al estilo Rockabilly y otros son una especie de Elvis oriental. 
 
Es muy común cualquier día de la semana estar caminando por la calle y cruzarte a jóvenes vestidos como personajes de algún video juego o historietas.  


Tokio para mi es una de las ciudades más lindas en las que estuve. Junto con Osaka es la ciudad del país que más me gusta.  

Como les dije anteriormente, Tokio es una ciudad en la que los estímulos te van a volver loco y vas a estar todo el tiempo mirando para todos lados. 

 Finalmente llegamos al final de nuestro viaje por el continente asiático y se vienen nuevas aventuras por otros lados!!!! 

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