Tainan, la antigua capital del país

 


Creo que Tainan fue el lugar más tradicional de todo Taiwán que visitamos.
 

Llegamos desde Taichung en tren, y al llegar a la estación te dabas cuenta que estabas en una especie de ciudad/pueblo.  

Si bien Tainan es una de las ciudades más antiguas de todo Taiwán, no tiene la velocidad, la vorágine, ni todas las luces y la modernidad de por ejemplo TaipéiAdemás, en la antigüedad era considerada la ciudad capital del país, de ahí que es tan pulcra y tranquila. 

Caminamos por la calle que bordea la estación de trenes un par de cuadras, y casi no podíamos ver el cielo de la cantidad de puestos en la calle vendiendo. Tampoco era que vivían en la edad de piedra, los negocios ofreciendo fundas de celulares, aparatos tecnológicos y ropa también estaban presentes. 

Llegamos al hotel y salimos como siempre hacemos a caminar la ciudad. 

No es necesario andar en bus, ya caminando podés visitar toda la ciudad que todo está a una distancia relativamente corta. 

Nos metimos por barrios un poco más alejados del centro de la ciudad y la vida es como la vida en cualquier barrio de cualquier ciudad de todo el mundo. 

Personas haciendo sus mandados diarios, padres acompañando a los hijos al colegio, alguno cargando nafta en estos surtidores tan particulares y las señoras chusmas contándose las últimas novedades de los vecinos en el medio de la calle como si estuvieran solas. 

Por la noche, como en todas las ciudades en las que estuvimos, salen los puestos de comida y de todo un poco para armar los mercados nocturnos. 

Me acuerdo que una noche, Maru salió a comer con una chica que había trabajado con nosotros en la montaña en Australia, y que vivía en la ciudad y yo me quede en el hotel. 

No sabía que iba a comer, hasta que me acordé que a la vuelta del hotel donde estábamos había un puesto de dumplings hechos a la plancha rellenos de cerdo que eran muy ricos. Acompañado de unas papas fritas, una gaseosa, fue una de las mejores cenas que tuve. 

 Maru por su parte volvió un par de horas después y ella tuvo una experiencia culinaria local, ya que por lo que me estuvo contando estuvo probando como cinco o seis platos de comida local. 


 Uno de los pasatiempos más divertidos que teníamos en Tainan y bueno en todo Taiwán, era quedarnos viendo como juegan los chicos y no tan chicos a los jueguitos electrónicos. Algunos parecían bastantes fáciles de probar, pero había otros que eran imposible y ellos lo hacían tan pero tan fácil. 


 Una de las mejores anécdotas del viaje, es cuando llega Maru con un regalo que me compro y otro que se auto compro. 

 Me regalo una hamburguesa que sirve para recoger el cable de los auriculares, pero la verdad que no funciona para nada y lo mejor de lo mejor, fueron los auriculares que se compró, no por el hecho de que los auriculares sean buenos, que eran malísimos, sino que se los compro con un cable que media unos cinco metros de largo. 


 Para que se los compro tan largo jajajajajajaja. 

 Llegamos al final de nuestros días por Tainan y nos vamos para el próximo destino, obviamente en tren. 

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One Comment:

  1. jaajaja eran auriculares para conectar Taiwan con Argentina, no entendés nada

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