Sevilla tiene un color especial


Tanto escuchar, tanto leer, tanto ver de Sevilla que finalmente estamos 
acá. 

Llegamos a la ciudad y lo primero que nos llamó la atención fue lo grande que es. 
 
Al estar un poco alejados del centro de la ciudad, pudimos aprovechar para ir caminando e ir recorriendo otros lugares que sino no lo hubiéramos hecho. 


La vida cotidiana por estos lados españoles es muy tranquila. Los bares abren a eso de las 10 11 de la mañana y ya a esa hora ver a encontrar a los locales sentados con su copa de cerveza charlando y pasando el tiempo. La gente se queda charlando en las veredas como se hacía hace años en Argentina.  
 
Una vez en el centro de la ciudad, notamos que como cualquier ciudad es un lio. Autos por todos lados, tranvía que va y viene. Vendedores ambulantes, aunque acá nos encontramos con la particularidad de ver los tablados. Los típicos bailes sevillanos son moneda corriente. 

 
Caminando por el centro de la ciudad llegamos al rio Guadalquivir que divide a la ciudad. Sobre uno de los márgenes del rio sobresale una estructura que se llama Torre de Oro. Impresiona por estar sobre el rio y al ser tan alta llama mucho la atención. 

Del otro lado del rio se nota como una Sevilla más tradicional, más tranquila. Solamente cruzamos para ver un mercado de comida, pero como los precios eran carísimos nos fuimos corriendo. 

Justo que paramos para comer cerca del rio, sin darnos cuenta, notamos que estuvimos comiendo frente a la universidad de Sevilla. Es gigante y llena de estudiantes que van y vienen a cualquier hora. 



La plaza de España es una gran plaza que se creó el siglo pasado y llama la atención por la cantidad de azulejos que están pegados alrededor de la misma. Cada una de las regiones del país están representadas por azulejos. La verdad que es un lugar muy bonito para ver. 

Uno de los días que estuvimos por la ciudad, vaya a saber cómo, llegamos al estadio del club de futbol Sevilla. 

Empezamos a caminar y preguntando pudimos comprar dos entradas para el día posterior y no lo podíamos creer, estuvimos viendo un partido de futbol en España. Mas allá de las grandes diferencias que hay entre los partidos entre Argentina y España, lo que más nos llamó la atención fue que en el entretiempo sacaran su pan, su jamón crudo y empezaran a hacer sus sándwiches como si estuvieran en el living de la casa. 



Ya se fueron terminando los días por el sur del país y era hora de tomarnos un avión para el próximo destino. 

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