Saigón, Ho Chi Minh City y Cu Chi Túneles


Por fin llegamos a Ho Chi Minh City, 
Saigón para los amigos. 

Después de varias semanas empezando el viaje en el norte del país, y bajando por su costa este llegamos a la ciudad más grande de todo Vietnam. 

  Por suerte y creo que de casualidad el bus nos dejó en una parada donde teníamos que caminar unos metros para llegar al hostel donde nos íbamos a quedar durante la estadía en la ciudad. Es común que en las grandes ciudades existan más de una terminal donde te podés subir o bajar a los buses de acuerdo a que zona del país uno vaya.  

Como lo explique en algún otro posteo, los barrios están numerados y de acuerdo al número que tiene es la cercanía con el centro de la ciudad. Nosotros estábamos en el número 1, por lo que estábamos en el centro de la ciudad, y tranquilamente podíamos ir caminando a todos lados a una distancia cercana.  

Llegar al hostel fue un poco complicado, no porque nos hayamos perdido, sino porque primero tuvimos que cruzar un mercado de carne e ir esquivando a los locales y las personas que estaban haciendo sus compras, y después porque nos metimos en unos callejones que parecían una serpiente, pero siguiendo las indicaciones que nos habían dado no tuvimos ningún problema y llegamos perfecto. 



 Durante los días que estuvimos en la ciudad que fueron casi una semana, hizo mucho calor y el clima estaba muy pesado. Siempre cerca de la tardecita se largaba una lluvia para aliviar el calor pero aumentaba la humedad en un 10000%. 

 Caminando por una de las calles principales, era constante la insistencia de los vendedores para que compremos tours a distintos puntos del país o pasajes al extranjero. 

Siguiendo el camino llegamos a una plaza gigante, donde la gente mayor se dedicaba a jugar a las cartas, al ajedrez, y los más activos a bailar o hacer gimnasia. A la noche se llenaba de chicos con los papas, y llenaban los playones con autos electrónicos para alquilar. 



 Justo enfrente de esa plaza estaba el famoso mercado de Ben Thanh. 
Llama la atención desde afuera por su arquitectura, sus techos y la cantidad de gente entrando y saliendo de sus puertas. 
El mercado abarca más de una manzana y está abierto desde temprano a la mañana hasta las 6 de la tarde. Dentro podés encontrar todo lo que quieras. Desde productos locales, hasta los made in china y las imitaciones de las mejores marcas. Yo me compre los anteojos de colores que se ven en las fotos. 
Maru por su parte, después de haber descubierto el café vietnamita, se volvió fanática, y se pidió uno helado para poder llevar mejor el calor que estaba haciendo. 

Una vez que se cierra el mercado aparecen los puestos alrededor del mismo y el olor a comida junto a los cajones de cerveza toman protagonismo. 

Otro punto importante para recorrer dentro de la ciudad es el museo de la guerra vietnamita. No solo se basa en la guerra vs Estados Unidos, sino que es una especie de museo histórico que hace un racconto de todo lo vivido por el pueblo vietnamita en todas sus guerras.  
Se pueden ver algunos vehículos usados por el ejército de los estados unidos durante la guerra en perfecto estado.  
Para poder entrar hay que pagar una entrada de menos de 1 dólar y está abierto de 7.30 a 16.30 salvo 1 hora durante el mediodía que cierra para almuerzo. 


Caminando por un lindo barrio de estilo francés en el centro de la ciudad llegamos a la Catedral de Notre Dame. Fue construida en el año 1883. Fue construida a imagen de la misma que se encuentra en Paris. Desde el año 1962 fue declarada Basílica por el Papa. 


Cruzando la calle de la Catedral te encontrar con el Edificio central del correo del país. La particularidad del mismo es que fue edificado por el mismo arquitecto que creo la torre Gustavo Eiffel. Mas allá de ser un punto turístico por su edificación, actualmente sigue estando en servicio activo. 


Uno de los últimos días en la ciudad, contraté la excursión y me fui durante el día de tour a los túneles de Cu Chi.  
El precio de la excursión es de unos 5 dólares + otros 3 dólares de acceso a los túneles. 

Sale cerca de las 8 de la mañana y vuelve al centro de la ciudad a eso de las 5 de la tarde. 

 Por suerte la excursión que contrate era toda en inglés y no hizo ninguna parada intermedia en ningún mercado o nada por el estilo, en los que te intentan venderte cosas a precios exorbitante. 

 Una vez que llegamos al lugar que está a unos 70 kilómetros de la ciudad, esperamos nuestro turno y un guía local nos empezó a explicar. 

Nos iba contando como se fue dando la guerra y lo cerca que estuvo el ejército de los estados unidos de llegar a Saigón. 

Según ellos, ganaron la guerra gracias a las redes de túneles que tenían a lo largo de todo el país. Esto fue un factor sorpresa para el ejército de los EE.UU. ya que no podían ver ni se imaginaban de donde provenían los ataques que recibían. 

Los túneles en su momento tenían una longitud de unos 200 kilómetros y tranquilamente la gente que se metía en ellos podía pasar meses sin salir, ya que dentro de los mismos contaban con escuelas, hospitales, alimentos, todo lo que necesitaban para sentirse tranquilos y seguros. 

 Lo que más me gusto fue tener la posibilidad de meterse dentro de los túneles y vivir por unos minutos esa misma sensación. La parte que hoy en día se puede transitar tiene una extensión de unos 90 metros. Igualmente se hace muy difícil, debido a la falta de aire, calor y al ir caminando casi de rodillas ahí adentro. 


 En resumen, debo decir que HCMC me gustó mucho más que Hanoi y fue una linda despedida de los países del Sudeste Asiático. 

 Ahora es momento de ir a conocer los países más al norte de esta parte de Asia. 

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