Recorriendo Vang Vieng


No vayan a Vang 
Vieng es todo lo que nos decían. ¿Y que hicimos? Fuimos.  

Arrancamos el viaje por Laos, estando unos 10 días en Luang Prabang y la segunda parada en el camino sería el pueblo de Vang Vieng para terminar en su capital Vientiane.  

  ¿Que sabíamos de este pueblo y porque nos habían dicho de no ir? 

  Lo único que sabíamos era que en los bares pasan capítulos de Friends y en el río se hace Tubbing, además que en los últimos años se convirtió en uno de los lugares donde el acceso a las drogas se hizo más fácil de todo el Sudeste.  

Que es el Tubbing? andar arriba de una cámara de rueda y dejarte llevar por la corriente, mientras te emborrachas en los bares al costado del rio. Esto último es la versión Vang Vieng del Tubbing. 

La verdad que, si nos quedábamos con toda esta imagen que nos daban del pueblo, claramente no íbamos a ir, pero queríamos nosotros mismos sacarnos la duda y verlo ya que no podía ser que solamente se resalte lo malo de los lugares.  


Llegar a Vang Vieng es super fácil desde Luang Prabang, ya que es uno de los pueblos que se encuentra en la ruta que termina en la ciudad capital Vientiane y la mayoría de los buses hace una parada. 

Está ubicado a unas 8 horas de LP y a unas 4 horas de Vientiane. 

 Después de dejar las mochilas en el hotel donde nos íbamos a quedar un par de días, salimos a caminar para recorrer el pueblo. Decimos salimos a caminar porque en sí, todo se puede hacer caminando en el pueblo. Tendrá unas 20 cuadras de largo por unas 10 de ancho.  
 
En su calle principal encontrábamos todos los hoteles, hostels, bares, pero al pasar durante el día todo estaba cerrado y parecía un pueblo fantasma. 

Llego la noche y parece que hubo una transformación por completo en el pueblo. 

Los puestos de sándwiches de baguette salían de abajo las piedras, hacías un paso y te encontrabas uno. 

Los bares empezaban a poner la música electrónica a todo lo que da. 

Los tarjeteros de los bares-boliches empezaban a promocionar el happy hour desde temprano. Después de dar unas vueltas para ver qué onda, finalmente encontramos el famoso bar, del cual vimos a todo el mundo con una de sus musculosas puestas en cualquier país del Sudeste, Australia y hasta en Argentina.  
Después nos enteramos que te la daban en un concurso por ser aquel que haya tomado más. 

Y ni que hablar cuando un día nos decidimos ir a comer una hamburguesa. 

Primero nos encontramos que, en la carta, te ofrecen happy shakes o pizzas con ingredientes mágicos. Ustedes se imaginarán lo que será. 

Y segundo la hamburguesa era tan mala que cuando nos la trajo se la devolvimos y nos fuimos sin pagar. La feta de carne era casi invisible y si tenía 2 cm de alto en total era mucho. 

Caminando llegamos a un bar donde vimos que la gente estaba acostada en una especie de camastros mirando para arriba y ahí si confirmamos lo que suponíamos. 

La gente va a los bares a mirar los capítulos de Friends jajaja. 



 ¿Durante el día el pueblo es muy tranquilo como ya lo dije, pero donde se va la gente? Bueno como hay cientos de puestos de sándwiches, también hay miles de agencias de turismo. 


Lo que más sale y lo que la mayoría viene a hacer es el tubbing por el rio Nam Song. 

Hasta el año 2012 esta era una actividad que no tenía controles y que genero la muerte de muchos turistas, de ahí la mala fama que se ganó el lugar. 

¿Como se morían? Iban en los gomones sobre el rio y hacían paradas para tomar y tomar y tomar. Muchos de ellos murieron por ahogamiento y otros por golpearse su cabeza contra las piedras del fondo del rio. Fue tanto el impacto que genero esto que el gobierno tuvo que tomar medidas para que no ocurra más y desde el año 2012 se decidió sacar los bares a la vera del rio y cumplir con una serie de medidas de seguridad para todos aquellos que quieran hacerlo. 

 ¿Nosotros que hicimos? Alquilamos unas bicicletas y nos fuimos a recorrer los campos de arroz. Al venir en época húmeda, los campos están a full de producción y se pueden apreciar a diferencia que si hubiéramos venido en época seca donde no se puede ver nada. 

Anduvimos como unos 20 kilómetros en total. 

Nos metimos en un par de cuevas, en algunas te piden una colaboración obligatoria para entrar y en otras no. 


También llegamos a una especie de pileta natural o como le dicen ellos Blue Lagoon, que después de estar arriba de la bici todo el día, fue lo mejor que nos pudo haber pasado. 

Obviamente estaba lleno de chinos como en cualquier parte del planeta, pero si te alejabas un poco del centro se podía estar más tranquilo. 

Había un árbol con una soga para poder tirarse y claramente no había que dejar pasar la oportunidad de hacerlo y volar, aunque sea por uno o dos segundos. 

Para poder entrar a la Blue Lagoon, vas a tener que pagar unos 2 dólares y vas a tener los servicios básicos de baño y algún puesto con comida y bebida. 
 
El camino por la ruta para llegar es bastante tranquilo, pero siempre hay que tener un poco de cuidado con las motos y los camiones que pasan cerca. 

Los últimos días los vivimos a nivel vip en un super hotel con unas vistas hermosas del río y nos pasamos horas nadando en la pileta sola para nosotros. 

Si me vuelven a preguntar si volvería a Vang Vieng mi respuesta sería que claro que sí. 

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