Primeras horas en China



Sabía de antemano que para viajar por china siempre hay que tomar una serie de precauciones que para la mayoría de los países de la 
región no hay que tener.  

Si querés usar internet si o si antes de entrar al país hay que bajarse una app o comprar una VPN la cual te va a servir para poder seguir usando todas las aplicaciones que usamos en el día a día, sino lo haces, te vas a encontrar con que la mayoría de las mismas están bloqueadas. Facebook, Instagram, Whatsapp no vas a poder usarlas salvo que tengas la vpn activa desde antes de entrar al país o vayas a algún hotel que cuente con su propia vpn y no tengas problema. 

Otro punto a tener en cuenta es que la gran mayoría de los chinos no hablan inglés. Por lo que la comunicación en la calle será muy difícil por no decir prácticamente imposible. Si bien luego no fue tan difícil como parecía, te pueden tocar pasar por ciudades o pueblos en los que no vas a poder comunicarte con nadie.  

Y el punto más importante, el cual me trajo grandes problemas al momento de entrar a China, chequear siempre el calendario de festividades chino. ¿Por qué les estoy diciendo esto? Ahora se los voy a contar. 

Resulta que después que Maru se fuera para el crucero por el caribe, a  todavía me quedaba 1 día más en Hong Kong para recorrer.  

En la mañana siguiente con los nervios y la ansiedad de llegar temprano a China y no tener ningún problema en la migración, después de desayunar me fui temprano para la frontera. 

 Desde Hong Kong es muy fácil llegar a la frontera. Primero hay que tomarse el subte y luego de un par de paradas hacer una combinación con el tren. Ya arriba del tren no hay que preocuparse demasiado ya que hay que ir hasta la última parada. Todo el trayecto durará un poco más de una hora. 

 Una vez en migraciones no hubo ningún tipo de problema, cruzas la barrera y estas dentro de China. En realidad, es como cruzar un muro, ya que de un lado todo el mundo habla inglés, todo es fácil, y del otro lado empiezan las complicaciones. 

La primera ciudad a la que se llega una vez que se abren las puertas es Shenzhen. Salís a una super plaza en las que la cantidad de asfalto y carteles luminosos te deja con los ojos achinados en todo momento. 

Ya era un poco más del mediodía y tenía hambre, pero aún no tenía nada de comida, había sacado algo de plata del cajero, pero lo primero que quería hacer era comprar el boleto del bus, para viajar a la ciudad de Yangshuo. 

Ahora empiezan los problemas. 

Resulta que fue prácticamente imposible encontrar la estación de buses. Sabía que tenía que llegar hasta la plaza y doblar a la izquierda, pasar por encima del puente y bajando estaría la estación. Estuve más de 2 horas con la mochila en los hombros haciendo siempre el mismo recorrido y no podía encontrarla. Casi que me doy por vencido y me pongo a llorar, con ganas de salir ya mismo de ahí y volver a Hong Kong. Juro que si hubiera tenido una visa con múltiples entradas lo hubiera hecho y me quedaba esperando a Maru en HK. 

 Un señor con un mínimo de ingles me pregunta que estaba buscando, le muestro el nombre de la estación y me lleva hasta el lugar. 

Sabía que había 2 buses a la tardecita-noche para viajar. Pero ahora viene lo peor de lo peor. 

La chica de la estación de buses me dice que está todo super agotado ya que durante esta semana que empezaba ese mismo día, era la Golden Week. La Golden Week, es una semana de vacaciones obligatoria que se toman todos los chinos en la misma semana para hacer turismo por dentro del país 

Que suerte la mía llegar justo con el comienzo de esa semana. 

La única solución que me daba la chica era esperar recién hasta el otro día para tomar el bus, pero ya era 1 día menos y ya tenía el hotel reservado. 

Este hombre me lleva a una papelería y me dice que ahí me pueden vender un boleto de bus que sale de otra estación. Desconfiado, pero con la única solución posible y ya la noche llegando me dejo llevar. 

Resulta que el bus que tenía que llegar a las 10 de la noche se retrasó, el que tenía que llegar a las 12 también. 

En resumen, me terminaron llevando en una super camioneta 4×4 hasta una parada de bus en el medio de una calle en el medio de la nada diciendo que en algún momento en las próximas horas llegaría. 

A eso de las 2 de la mañana llego el bus y ya un poco más relajado, muerto del hambre, del cansancio y del enojo hubo que viajar unas 10 horas hasta llegar a la ciudad de Yangshuo. 

Mucha paciencia es lo que se necesita para viajar por China y ya lo descubrí en las primeras horas en el país. 

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