No viajes a Birmania

Myanmar fue el país más difícil en el que me toco viajar. No tenía mucha idea que me iba a encontrar al momento de llegar, sobre todo, por ser un país que desde hace unos pocos años abrió las fronteras al turismo y todo es relativamente nuevo.

 Pobre Yangon fue la primera ciudad que visitamos y se lleva toda la culpa.

Llegamos a Yangon y fue según Maru como estar en una versión light de India. 

Pisos completamente sucios, gente con cero conciencia y noción de respeto que tira la basura en el medio de la calle, bocinas por todos lados y esa sensación de no sentirse cómodo.  

Las calles están numeradas con el mismo orden que la ciudad, es decir, caótico. Venís caminando y atravesas las calles pares 2,4,6, y de golpe te encontras de nuevo con la 2,4,6. 

  Llegamos al hotel donde habíamos reservado, pero no tenían la más mínima idea que teníamos una reserva y nos dijeron que no había más lugar. Por suerte teníamos plan B por si algo así pasaba.

  Empezamos a caminar por las calles esquivando la basura en el piso, cuidando que las motos no te pasen por encima de los pies y tratando que no te escupan después de masticar las hojas de betel. 

  Fue muy difícil encontrar un lugar “decente” para comer y el único que lo parecía trajo resultados no del todo buenos. Hace casi 4 años que estábamos viajando por el mundo comiendo en cualquier lado y acá fue el único lugar donde tuvimos problemas con lo que comimos. 

  Otro día fuimos a comer y se nos sentó un chico y nos empezó a charlar. Creíamos que lo estaba haciendo para conocernos para tener una charla simpática pero lo único que quería era ofrecernos no me acuerdo que cosa y al final nos termino pidiendo si no teníamos algunos dolares para darle.

Mas allá de esto la ciudad no me parecido la gran cosa. 

Es una especie de mercado ambulante a cielo abierto, donde van pasando las cuadras y en realidad lo que se vende son las mismas cosas. Es como si estuvieras caminando en una vuelta al mundo como la que tienen los hámster y siempre después de un tiempo terminas viendo lo mismo.   

Dentro de la ciudad el mayor atractivo es la Sule Pagoda. Una gran Pagoda que se ve desde distintos puntos y puentes de la ciudad.

Está abierta desde las 4 de la mañana hasta las 10 de la noche. Para poder entrar hay que pagar unos 2 dólares, pero si vas cerca de las 7 de la tarde y tenés suerte los vigilantes que están en la puerta ya se fueron y podés entrar de forma gratuita. 

Antes de entrar te vas a encontrar con varios puestos de flores que te van a querer vender ramos a 4 dólares para poder llevarlo como ofrendas. No es obligación ni nada comprarlos. 

La Pagoda está ubicada en la intersección de Sule Pagoda Road y  Mahabandoola Road. Igualmente es imposible que no la veas. 

 Nosotros fuimos a visitarla cerca del atardecer y es un buen dato ya que además de no pagar la entrada pudimos ver como poco a poco se iban iluminando todas las pagodas. 

Algunas eran tan bizarras que tenían como las luces de los arbolitos de navidad a su alrededor iluminándola. Y obviamente el cartel de tener conexión WIFI dentro de la pagoda no podía faltar.

  Para nosotros la pagoda más linda es la Shwedagon que está a unos 40 minutos caminando desde el centro de la ciudad.

 Es increíble su tamaño y además se encuentra en la cima de una montañita lo que la hace más espectacular. 

Mucho más grande y más linda que la anterior vale la pena pagar su entrada. En el momento que fuimos nosotros eran unos 8 dólares, pero desde el año 2017 subió su valor a unos 10 dólares por persona. 

 También está abierta de las 4 de la mañana hasta las 10 de la noche. 

Vas a encontrar aquí mucha más gente y su tenés suerte algún tipo de celebración. Cuando estuvimos nosotros justo estaban bañando a los budas. Para poder hacerlo hay que llenar un pote de agua y bañarlo 4 veces.  Siempre es mejor primero ver como lo hacen los locales, para entender el procedimiento y no mandarse alguna cosa que nada tenga que ver o algo malo.

Recuerden respetar el código de vestimenta para poder entrar a los templos. Todos sabemos qué hace mucho calor en el sudeste, pero podés llevarte una muda de ropa en la mochila y te cambias al momento de entrar para respetar y después si cuando salís te volver a poner lo que quieras.

Igualmente, siempre hay puestos que te alquilan ropa en caso que no lleves y al momento de salir la devolvés. 

 Si tengo que dar mi opinión sobre la ciudad diría que fue una de las que menos me gusto en todo el viaje que estamos haciendo y quien venga haga un poco de investigación previa para no llevarse ninguna sorpresa. 

  Espero que haya sido útil la información. 

Nos leemos. 

¡JUNTA MILLAS!
Sumate a las novedades viajeras por mail

Deja un comentario