Mi experiencia con elefantes en el Elephant Nature Park

Después de haber ido al Elephant Nature Park me quede con una sensación rara.

Si bien en la teoría es uno de los mejores lugares para ver elefantes ” libres” después de haber pasado un día en el lugar me quede con la sensación que es un show más que se le da al turista en Tailandia como era el caso hasta hace un tiempo de ir a ver a los tigres.  

Existen distintos paquetes para visitar al parque. Tenes desde los que vas mediodía para hacer una visita de medico como decimos a las visitas rápidas o sino también tenés la posibilidad de quedarte en una especie de voluntariado de una semana en la que vas a trabajar con los animales que hay en el lugar (además de elefantes, hay perros, gatos). 

Nosotros llegamos y era un hervidero de gente.
Muchísima gente por todos lados, y obviamente lleno de chinos volviéndose locos sacando fotos hasta a unas hormigas. Pobres hormigas no las dejaron en paz.

 Estuvimos todo el día con un grupo de 10 personas con los que hicimos la visita guiada. Pudimos ver desde lejos como algunos elefantes que aparentemente son los menos sociales estaban atados con unas super cadenas a los árboles, y ahí empiezan mis dudas, si te vendes como un centro totalmente distinto a los demás, porque en lugar de dejarlo libre en otro sector del campo al pobre animal, lo tenés ahí atado al árbol que está sufriendo. 

Después de un rato, tuvimos la chance de darles de comer y estar cerca de los animales. Algo que no se si sabían, y que me pareció muy loco, es la sensación al tocar la piel del elefante. Uno piensa que va a ser suave, pero en realidad es una piel toda arrugada llena de pelos que salen por todos lados y que en algunos casos está muy lastimada. Tiene una sensación de áspera como si fuera una lija. 

Por otro lado, también es increíble ver la comida en que dominan su trompa, ya que a través de ella comen y hacen todo. 

Le podés dejar la fruta en el suelo o las ramas de bambú y ellos se las arreglan para cortarla y metérsela en la boca como si fuera una cuchara con dulce de leche.

Cerca del mediodía empezó a llover con todo y todo el camino de tierra se convirtió en una especie de cancha de futbol de barro y que mejor para los elefantes que empezaban a tirarse en el barro felices de la vida.  

A medida que iba pasando el día íbamos haciendo varias actividades y nos iban contando y mostrando el parque. Se veía como algunos elefantes si estaban contentos porque se les notaba en la cara y en cambio había otros que pobres tenían una cara de estar diciendo, por favor, déjame irme de acá que la estoy pasando muy mal.

La mejor parte del día para mí, fue cuando tuvimos que ir al rio para poder meternos y bañar a los elefantes. Ahí sí que fue todo diversión. Genial como los bichos se bañan y se mojan con la trompa como si fuera una ducha para las personas y terminan todos empapados. 

Después de un rato, llego el turno en que nos podíamos acerca y empezar a tirarles baldazos de agua que ellos respondían tirándonos agua con su trompa. 

Por suerte los demás que estaban en nuestro grupo no eran muy participativos por lo que estuvimos prácticamente en todo momento solos en el agua bañándolo. 

Como conclusión, puedo decir que si bien se nota que es un lugar en que se preocupan con los animales no deja de hacerme ruido algunas cosas que vi y algunas maneras en que son tratados los elefantes. 

Que cada uno saque sus propias conclusiones si decide ir o no a estos lugares. 

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