Lago di Como, paz y tranquilidad 


A tan solo 80 
kilómetros desde el centro de Milano o unas 2 horas en tren se llega al Lago di Como. 

Si estás buscando un poco de paz y tranquilidad en el Lago di Como la vas a poder encontrar. 

Nos subimos al tren en el centro de Milano y después de un buen rato llegamos a la estación. Tenes que estar atento porque hay varias estaciones en las que te podés bajar, nosotros nos quedamos siempre en el tren y nos bajamos en la última estación. Mas adelante en el texto te vas a enterar el porque te digo esto, por eso tenés que quedarte leyendo hasta el final. 

A tan solo unos 10 minutos caminando desde la estación ya estábamos en el inmenso lago. 

Nosotros fuimos en época de invierno, en diciembre, por lo que se respiraba un clima de paz y tranquilidad. 

Al ir en esta época, era imposible no encontrarse con un mercado de navidad. Obviamente nos dedicamos a recorrerlo, a probar alguna de sus comidas y de comprar algunas otras para más adelante. 

Si bien había mucha gente, nada ver en relación con la que podés encontrar caminando por el centro de la ciudad de Milano. 

Antes de llegar al lago caminando por la costanera del mismo, nos encontramos con una cancha de fútbol, que me imagino será del equipo local de la ciudad. 



Una vez que llegamos al lago, las vistas que se tienen son increíbles. El agua super cristalina, y super fría 
Ni que hablar de la cantidad de casas que se pueden ver que están sobre la montaña y que tienen como patio de atrás la inmensidad del lago. Mas que casas, la mayoría eran super mansiones. 
Muchos jugadores de fútbol, políticos, actores tanto italianos como extranjeros eligen tener su casa en el lago por la paz y la tranquilidad que ofrece, además de la privacidad que pueden encontrar. 
Me imagino que todo esto en época de verano cambia completamente.  
Muchas lanchas, muchos jets ski, motos de agua, y muchísimos más turistas vendrán a conocer la zona, y hasta algún loco se meterá en el agua para sacarse el calor del verano italiano. 


Además del lago pudimos disfrutar de la ciudad, no mucho, porque si mal no recuerdo era día domingo y algo que aprendí estando en Europa es que los días domingos cierra absolutamente todo todo, hasta muchos de los supermercados. 
Por suerte, encontramos una heladería y probamos nuestro primer helado italiano, que no estaba nada mal la verdad. 
 
Como siempre la arquitectura y la cultura brilla por cada esquina en Europa. Es increíble cómo vas caminando por cualquier calle y te encontrás esculturas en las paredes como algo de lo más normal del mundo.  
Las ventanas de las casas parecen sacadas de una pintura. 

 
Como el frío empezaba a hacerse notar, un poco después de la tarde empezamos el camino de regreso a Milano, de nuevo de la misma manera en la que fuimos. 
 
El lago en si es tan grande, que existen 3 grandes pueblos alrededor suyo y entremedio de ellos otros 3 pueblos los cuales se pueden visitar a través de un servicio de ferries que sale desde el mismo lago. 

La verdad que es una linda escapada si lo que se busca es un poco de paz y tranquilidad por un día. Si se tiene un presupuesto más elevado es un lugar ideal para quedarse a pasar 1 o varias noches. 

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