El puente U-Bein en Mandalay 

Que belleza no?

En el norte del país a unos 700 kilómetros o unas 100 horas depende la velocidad a la que quiera manejar el conductor del bus, se encuentra la ciudad de Mandalay.

Mandalay fue la última de las capitales reales en la antigua Birmania. 

Se puede ver la importancia que tuvo la ciudad hace unos cientos años ya que hoy en día sigue siguiendo muy importante. Si no me falla la memoria creo que es la 2 ciudad más grande del país.

Su castillo está rodeado por un inmenso lago que la protegía de cualquier ataque externo. 

 Pero vayamos a hablar de lo que nos corresponde. 

A unos pocos kilómetros de la ciudad está el famoso puente U-Bein. 

Para llegar hasta el puente se puede hacer de la manera más cómoda que también es la más cara vía taxi. Se le puede decir al taxista que espere mientras recorres la zona y te volvés de la misma manera. 

Nosotros obviamente fuimos en la versión más barata y local. 

Nos subimos a unas camionetas compartidas donde viaja la gente local y de esta manera pagando unos 2 dólares llegamos a un punto en la ruta donde hay que bajarse.

En este caso lo mejor es llevar algún mapa online u offline para poder orientarse y llegar a la zona del puente U-Bein. 

Tuvimos que atravesar unas calles que no iban a ningún lado, preguntar a los locales, meternos en el medio de un mercado local y por suerte después de un ratito de dar vueltas pensando que no íbamos a encontrar nada lo encontramos. 

El puente en sí, es un puente más, pero lo que más impresiona y por lo que es famoso, es por ser el puente de madera de taca más largo de todo el mundo y además de haber sido construido en el año 1851. 

El puente tiene materiales que son de esa época y que aun hoy en día siguen siendo vigentes. 

Maderas que fueron descartes de la construcción del palacio real y que fueron traídas por elefantes hacen aún más grande el mito del puente.

La “atracción” además de caminar por este lugar con tanta historia es quedarse sentado mirando el atardecer en los bares que hay a la orilla del puente y empezar a ver la cantidad de gente que va y viene ya que además de ser lindo para las fotos sirve como medio de comunicación de los 2 sectores del lago que une. 

Es muy común poder encontrarse en el camino algún monje que vaya caminando ya que a ambos lados del puente hay unos monasterios llenos de ellos. 

También hay paseos en barcos locales por el lago, pero por lo que vimos nosotros no vale la pena para nada, pero bueno ya queda en cada uno y el presupuesto lo que tiene ganas de hacer. 

 

CONSEJO IMPORTANTE. 

Nosotros como nos quedamos para ver el atardecer, por suerte encontramos supuestamente la última combi que volvía a Mandalay a eso de las 6-6.30 pm por lo que hay que tener en cuenta el horario si es que te vas a volver de la manera barata. Sino siempre hay taxis. 

Y siempre pero siempre hay que pelear el precio que te van a querer cobrar. 

Nosotros estuvimos más de 30 minutos peleando con el que cobraba en la camioneta porque nos decía que por ser la última del día el precio era de 5 6 dólares versus los 2 dólares que habíamos pagado para ver. 

Después de un buen rato y al ver que no nos íbamos a comer el verso y que necesitaban gente para salir, nos terminó aceptando los 2 dólares y de esta manera les terminamos ganando una vez más. 

 

Nos leemos pronto!!! 

 

 

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