Coliseo y Foro Romano


Si hay un lugar que si o si 
quería conocer estando en Roma era el Coliseo.
 

Después de haberlo visto en tantas películas, de imaginarlo como seria, llegar a estar a unos pasos y dentro del coliseo fue un sueño cumplido. 

Estar delante de tan grande edificio con tantos siglos, con tanta historia, te hace sentir tan chiquito. 

Lo primero que se me cruzo por la cabeza cuando fuimos a verlo por primera vez desde afuera, fue la película Gladiador. Lo grande e irreal pensándolo en tiempos de hoy, que habrá sido estar viviendo en esa época. Las calles, los mercados, los ejércitos caminando, los vendedores, las apuestas, todo. 


Para llegar desde el centro de Roma hasta el foro romano y el coliseo, se puede hacer caminando sin problemas. Desde la Fontana di Triviserán unos 20 minutos caminando, desde el Vaticano unos 40 minutos, pero que se pasan tan rápido con todo lo que hay que ver. Además, existen líneas de metro y buses que te acercan. 

Viniendo caminando desde el centro antes de llegar al Coliseo, te vas a encontrar con el Foro Romano. 
El Foro Romano, son las ruinas de los edificios antiguos que quedaron en pie desde la época del imperio. Iglesias, edificios de gobierno, administrativos, y muchas más ruinas se pueden encontrar a lo largo del camino a ambos lados de la calle. También cientos de vendedores, de pintores, de magos, payasos, mimos, pero todos esos son de esta época. 
Es notable ver como aun hoy en día se siguen descubriendo nuevas ruinas con tantos años que pasaron. Se puede ver en la tierra los distintos niveles de las excavaciones y lo que se fue encontrando a lo largo de los años. 
En el Foro vas a encontrar montón de estatuas de personas que hicieron famoso al imperio romano a lo largo de los años. 
Además, en la parte más alta del mismo vas a tener una hermosa vista de la ciudad y de toda esta parte histórica. 



Para entrar tanto al Coliseo como al Foro Romano hay que pagar una entrada. Si lo que querés es mirarlo desde afuera no habrá ningún tipo de problema para ambos. 
Pero si lo que querés es entrar y conocerlo si hay que pagar. 
Lo mejor es sacar la entrada que te permite conocer tanto el Coliseo como el Foro Romano. 
Como siempre digo ir bien temprano en la mañana te va permitir conseguir entradas para ese mismo día, y no habrá tanta gente cuando sea tu turno de entrar. 
Si sos un vago y querés pagar de más, pero sin esperar, podes comprarle las entradas a uno de los cientos de vendedores que te van a empezar a acosar desde el momento en que te ven.  

Eso ya depende de la billetera y de las ganas de cada uno. 

Nosotros fuimos antes que abrieran las puertas para sacar las entradas, a eso de las 7 de la mañana, pero nos asegurarnos ser de los primeros en entrar al coliseo. 

Una vez dentro del coliseo, podes tener una audio-guía en la que vas parando por distintas estaciones y te van contando o simplemente leer la información en cada uno de los lugares. Si querés tener una experiencia más detallada, podes unirte a algún grupo y tener un guía exclusivo para el grupo. 

Empezamos a recorrer el coliseo por dentro y es inmenso. Tiene una capacidad de entre 50 y 80 mil personas. Se pueden ver como partes de las tribunas más altas todavía quedan en pie y lo que vendría a ser la arena donde se hacían las peleas de los gladiadores y los shows para que el emperador se quede contento. 

Nos contaban que de acuerdo al nivel social era el nivel dentro del coliseo en que te podías sentar, estando los más ricos en los niveles inferiores, terminando los pobres en los niveles más altos. 
 
La verdad que el Coliseo es el lugar y punto turístico que más me gusta de todo Roma, es un lugar al que iría todos los días para quedarme un rato sentado mirando e imaginando lo que fue hace tantos siglos atrás.

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