Bienvenidos a Beijing


Este cartel de bienvenida fue lo primero que vimos cuando llegamos a Beijing.

Nos tomamos el tren en Pingyao y después de un poco más de 3 horas estábamos llegando a una de las ciudades más grandes de todo el mundo con más de 21 millones de personas viviendo en ella. 

La ciudad es tan pero tan grande que tiene 4 estaciones de trenes, cada una marcando los puntos cardinales y de dónde vienen y salen los trenes. Nosotros llegamos a la estación Oeste y desde ahí tuvimos que tomarnos el subte para llegar al hotel que habíamos reservado.  

Si en Tailandia, Japón, o algún que otro país en los que estuvimos nos parecía difícil encontrar los lugares que queríamos, encontrar este hotel en Beijing fue una cosa de locos. 



Primero hicimos una combinación para llegar hasta la estación donde teníamos que salir a la calle. Todo esto lo hicimos sin problemas ya que, por suerte, todos los carteles de los medios de transporte tienen su traducción al inglés. El problema llegó cuando estábamos en la calle que nos indicaba que estaba el hotel. Después de dar varias vueltas en circulo llegamos hasta una calle sin salida y del otro lado de la pared veíamos el hotel, pero no había manera posible de poder pasar. Había un par de puertas de negocios, oficinas, pero nada que nos indicara como teníamos que cruzar la pared. Hasta llegamos a pensar en saltar la pared, pero no. 

La salvación vino cuando uno de los empleados de una de las oficinas que nos estaban viendo, nos invitó a pasar por dentro de su negocio, y cruzar por dentro de su local hasta el otro lado de la calle. Si, imagínense que están trabajando en el medio de su oficina en Argentina y pasan 2 mochileros chinos por el pasillo de su lugar de trabajo. Algo de no creer. 

Si habíamos pensando que habíamos llegado y estábamos bien, estábamos equivocados. Al momento de hacer el check in, el chico que trabajaba en la recepción no nos quería dejar pasar por que decía que, si éramos novios, pareja, porque teníamos que tener la entrada al país en el mismo día y no en distinto día. Ahí le tuvimos que explicar que Maru había llegado a Chengdu un par de días más tarde que yo. De mala manera nos dio el Ok y finalmente pudimos entrar. 

La habitación tenía la particularidad de estar toda espejada la parte del baño, quiero decir que si estabas en el baño sentado haciendo tus necesidades se vea todo desde la cama. ¡¡¡Una cosa rara de los chinos!!! 

 Ahora si empieza lo bueno, salir a recorrer Beijing.  


Para salir a recorrer Beijing además de algún mapa, lo que se necesita fundamentalmente es armarse de paciencia. ¿Por qué les digo esto? Porque la ciudad tiene creo que los caminos a la estación de subte más largos en la historia de la humanidad. Un día controlamos que desde que salimos del hotel hasta que nos subimos al subte pasaron unos 45 minutos teniendo la estación a unas 5 cuadras de distancia. Lo mismo pasa con las veredas. Por lo general las calles en todo el mundo miden unos 100 metros y podés cruzar, bueno en china esto no ocurre de esta manera. Podes caminar unos 500 metros y recién vas a encontrar algún semáforo y cruce por encima de la calle. 

El subte en Beijing tiene una gran cantidad de Líneas y lo bueno que tiene es que cada una de esas líneas tiene sus “atracciones” para ir a visitar. 

Nosotros estábamos cerca de la línea 2, donde podíamos ir a visitar Las Torres de la Campana en la estación Gulou. Después en la misma línea estaba el Templo de Confucio y El parque Ditan en la estación Yonghegong. En la misma línea un poco más lejos estaba la famosa plaza Tainannen en la parada Qiannen. 


En la línea 1 por ejemplo, está la sección comercial con la calle Xidan y también paradas en la plaza Tainannen. 


En la línea 5, el templo del cielo, en la estación Tiantan Dongmen 

En la línea 8 para los amantes de los deportes como es mi caso, se puede ir a conocer y visitar los 2 estadios famosos que se usaron en los juegos olímpicos. El nido de pájaros y el cubo de agua, estos estadios están en la estación Olympic Sports Center. 

  

La plaza Tianannen es mundialmente famosa ya que aquí en el año 1949 Mao Zedong, proclamó la creación de la República de China. En la plaza además se encuentran algunos de los puntos más importantes para visitar de toda la ciudad. En la plaza podés encontrar el monumento a los Héroes, el gran salón de las personas, el museo nacional de china y el mausoleo de Mao. También sirve como puerta de entrada a la ciudad prohibida.  
Para poder entrar a la plaza hay que pasar por una serie de controles de seguridad para no ingresar con ningún tipo de elemento prohibido. 
Como siempre les digo lo mejor es ir bien temprano, aunque creo que esto en china es imposible. Nosotros fuimos bien temprano, pero la cantidad de buses con personas haciendo turismo en la plaza y sus alrededores era enorme. 

Como dato de color, justo cuando fuimos nosotros, ese mismo día habría algún acontecimiento con Uruguay ya que la plaza estaba llena de banderas del país vecino. 


 La ciudad prohibida tiene su nombre ganado ya que durante más de 500 años fue la ciudad donde residían los emperadores de China y donde nadie que no perteneciera a su círculo de gobierno podía entrar. 

Dentro de la misma se celebrarán todos los actos y se manejaba todo el imperio chino. 

Desde 1925 dejo de funcionar y paso a convertirse en un museo donde todo el mundo puede entrar a visitarla. La ciudad tiene más de 950 edificios, por lo que se podría llegar a decir que es un país en sí mismo. 

Como toda ciudad importante, está construida y protegida por una gran muralla que cuenta con 4 torres en cada una de las esquinas de la misma. Se pueden notar como fueron variando en su arquitectura de acuerdo a la dinastía que estaba en el poder. 

Para poder ingresar a la ciudad prohibida hay que llevar el pasaporte y pagar unos 60 yuanes. 

Recuerden que los lunes permanece cerrada. 

Al igual que hemos visto en otras ciudades chinas, las plazas son un gran punto de reunión donde en su mayoría la gente grande se reúne. Aquí se la pueden pasar jugando a las cartas, al domino, y los más activos bailando por horas.  


A los Hutong se los conoce como a los barrios chinos que en Argentina serían los conventillos. Son callecitas muy chiquitas en las que se aprovecha cada cm para construir una casa. Generalmente para entrar a los Hutong hay que pasar por una especie de arco, puerta y ahí se entra como en el mundo del hutong. Hoy en día cada vez van quedando menos en todo Beijing por lo que su espacio es aprovechado para la construcción de grandes edificios, pero saliendo un poco del centro de la ciudad no es difícil de encontrarse con alguno y poder entrar a visitarlo. 

 Como les dije antes para visitar Beijing lo que más van a necesitar es paciencia y tiempo para hacer todo lo que quieran. 

Opt In Image
¡JUNTA MILLAS CONMIGO!
Ingresá tu mail y recibí todas las actualizaciones

- ¡Acompañame durante el viaje por Australia!

- ¡No te pierdas nada y enterate de las novedades al instante!

Deja un comentario