Milla 79 – Seremban, nuestro mejor secreto.


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Dónde queda? Que es eso?
Nunca lo escuche nombrar en mi vida.

Todas estas fueron las respuestas que recibimos de backpackers o de personas que viven en Kuala Lumpur. Nadie pero nadie conoce este pueblito/ciudad que queda a tan solo 2 horas al sur de la capital.

Había llegado el momento de irnos de KL y en esta vuelta al mundo que estamos haciendo con Maru, uno de los puntos que queremos desarrollar/hacer/visitar son aquellos lugares que no son conocidos, no por el hecho de hacernos los “wow que locos que son”, sino para conocer algo más allá de las típicas rutas de viaje que están establecidas.

Sabíamos que queríamos arrancar en KL e ir para el sur del país. No queríamos hacer el trayecto hasta Melacca de un solo tramo, sino que queríamos ver que había en el medio.

Así fue que mirando mapas, elegimos ir a Seremban por su nombre. No sabemos si fue que nos dio gracia o porque, pero elegimos pasar un par de días acá.

No teníamos la menor idea de con que nos íbamos a encontrar o si a las dos horas de estar nos subiríamos al primer micro de salida, pero podemos decir que hasta ahora fue la mejor decisión que pudimos tomar en estos días de viaje.

¡Y que mejor manera de conocer más de Seremban que estando con un local! Por eso buscamos en couchsurfing y llego a nuestro mundo Anthony. Anthony es un abuelo viajero de casi 80 años ,que tiene el tiempo, las ganas y quiere devolverle a todos los viajeros toda la ayuda que tuvo en toda su vida de viaje a lo largo de todo el mundo.

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Cerca del mediodía le mandamos un mensaje avisándole que habíamos llegado a la terminal de bus y al poco tiempo ya nos estaba pasando a buscar con su mini autito.

Nos presentamos y enseguida nos dijo “Tienen hambre?  ” Los voy a llevar a comer comida malaya”.

Podemos decir que hay un antes y un después desde que conocimos a Anthony.

Nos llenó la panza de comida, cuando pensamos que no había nada más para comer, siempre se levantaba e iba a hablar con los cocineros para que nos sigan trayendo comida.

“Así somos los malayos, nos encanta comer en todo momento” nos repetía a cada ratito cuando le decíamos que no podíamos mas.

2 3Wantan Noodles, Kuey Tiaw Noodles, Rotis Bom, Roti Telur, Currys, Hielo con Porotos Rojos y Gelatina, todas comidas que miraba con asquito pero después que las probamos no las dejamos de comer ni un solo día de viaje. Eso si el helado de porotos con choclo NUNCA MAS!!!!

Durante ese primer día, llegamos a su casa y a los pocos minutos volvimos a salir a pasear. Esta vez, nos llevaría a conocer a su hermano en la ciudad de Port Dickson a una hora de viaje también para el sur del país.

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Su hermano tiene una escuela de música junto con su señora y sus hijas. Además enseñan arte y pintura. Tuvimos el privilegio de tener un concierto de piano para nosotros solos. Ellos eran los más contentos y felices cantando sus canciones de niños exploradores y nosotros ahí mismo disfrutándolos. No sabíamos donde meternos cuando nos dijeron que cantemos alguna que sepamos.

A la noche seguimos comiendo y cuando creíamos que el día ya se estaba por terminar, nos llevó de paseo al mercado nocturno de la ciudad.

Un martes a la noche que parecía sábado a la noche. Lleno de puestos de comida, venta de ropa, de todo un poco, muchísima gente yendo y viniendo por todos lados.

11Durante todo este primer día, nos estuvo hablando de sus viajes por todo el mundo, hace unos meses se fue de mochilero al sur de la India por varios meses, estuvo en la Argentina hace más de 20 años visitando a su hija que estaba estudiando en Chaco. Además viajo por toda Europa y los Estados Unidos.

Mientras nos contaba de sus viajes, nos iba metiendo en la cabeza una idea que luego sería realidad. “No saben lo fácil que es hacer dedo en Malasia, se paran en la ruta y a los 10 segundos ya los van a levantar” cuando le preguntamos si él lo había hecho nos dijo que No jajaja.

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13 14Al otro día estuvimos recorriendo por nuestra cuenta el centro de la ciudad, muy lindo por cierto, así que ya saben, mejor no le cuenten a nadie sobre Seremban, que siga siendo un secreto entre ustedes y nosotros.

Para volver a su casa por primera vez con Maru hicimos dedo. Nos animamos y la pasamos genial. Los nervios y el miedo que tenía. Fue solo cuestión de levantar el dedo y a los pocos minutos ya estábamos arriba de una 4×4 que nos dejaría cerca. Después una chica que se iba a una entrevista de trabajo se desvió solamente para acercarnos a la casa de Anthony.  Una idola!!!!!

4 6Nuevamente en su casa, nos estaba esperando con una torta de banana que el había cocinado, me olvide de contarles que en su juventud había sido un gran chef de grandes hoteles y hasta tuvo su propio restoran.

Para cerrar la comilona de la noche, nos llevó a comer unos Satay (unos brochette de pollo, cerdo) todo esto después de la cena, pero no comimos uno cada uno sino que pidió cinco para cada uno jajaja. “Los malayos amamos comer”, nos dijo una y mil veces.

15En la mañana siguiente después de un súper desayuno con noodles y rotis para que estemos con energía para hacer dedo, nos dejó en la ruta y se fue cantando alguna de sus canciones favoritas en su mini autito, deseándonos la mejor suerte para el viaje y nos pidió que después le contemos cómo es esto de viajar haciendo dedo.

LO MÁS GENIAL de todo esto fue que una de las tardes nos pidió ayuda para crear su propio Blog en internet, donde va a escribir todas sus experiencias de vida, de viajes y sus escritos que son geniales.

16 17Ya saben que si quieren ir a Seremban, Anthony los va a estar esperando con un súper plato de comida y canciones para el Karaoke!!!!!

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One Comment:

  1. Pingback: Seremban y el arte de aprender a comer | Bitácora Viajera

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